Con el mismo dedo que te toco el timbre,
puedo presionar tu herida.
Con la misma mano que te acaricio,
yo puedo meterte faca.
Con la misma boca que digo mamá,
puedo anular tu autoestima.
Con el mismo empujón que te ayuda a cercer,
puedo tirarte de la hamaca.
Y así lastimarte, cortarte las piernas, llenarte de miedos,
hacer que no quieras ganar este juego;
que tanto vale la pena.
Yo puedo asfixiarte, reducirte a cero, hacer que no quieras
sacarte el sombrero ante este milagro que algunos llaman vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario