Los cristales y puñales son señales, son caminos que tal vez hay que pasar. Cuando todo se atropelle, cuando la vida se calle y la muerte juegue al juego del disfraz, sólo la sed y la ilusión van a quedar. Tal vez te asombra que no crea ni en mi sombra o te sorprende que aún así pueda cantar. Es que cuando la canción canta verdades ni la censura, ni el rencor la han de callar.
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